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¿Escuchas vinilos o solo los quieres para subirlos a tus redes sociales?

Las ventas de vinilo crecen un 30 % por año. Un estudio reciente concluye que el 48 % jamás son escuchados por sus propietarios.


Carl Cox es dueño de una colección de 150.000 vinilos. Este dj británico nacido en Barbados hace 53 años los conserva en el sótano de su casa de Melbourne, ordenados cronológicamente, y reconoce haberse gastado en ellos una fortuna. “Empecé a acumularlos a finales de los setenta, cuando tenía unos 15 años y llegué a gastar una media de 300 libras [unos 360 euros] semanales”, ha explicado en una entrevista para la BBC. “En 2007 superé mi adicción y dejé de comprarlos, pero en el último par de años he sufrido una brusca recaída”, añadió.
Los adictos como Cox son solo una de las tribus de coleccionistas de vinilo que identifica el periodista Jim Connolly, junto con “los melómanos puristas, los jóvenes entusiastas con vocación de dj, los músicos románticos o los buscadores del Santo Grial”. Estos últimos compran por vicio y por inercia, pero siguen persiguiendo quimeras como ese siete pulgadas grabado en 1958 por The Quarrymen, el quinteto de skiffle (una especie de rock rural hecho con instrumentos de juguete) del que formaron parte Lennon, McCartney y Harrison antes de ser los Beatles.
Existen 25 copias y se cotizan a un precio supuesto de 15.000 euros, pero no parece que ninguno de sus propietarios quiera desprenderse de ellas. Connolly se olvida, sin embargo, de la tribu que más está creciendo en los últimos años, ese 15 % de coleccionistas que nunca o muy rara vez llega a escuchar sus vinilos porque los compra con la única intención de fotografiarse con ellos en su cuenta de Instagram.
Es el caso de la fotógrafa inglesa Zoë Timmers, que heredó la colección de incunables de su difunto padre y sigue ampliándola y retratándola con entusiasmo. Su cuenta de la red social suma ya 83.000 seguidores, casi nada para una estrella tipo Justin Bieber o Selena Gomez, pero muy por delante de astros de esta escena subterránea de fetichistas del vinilo como Eilon Paz, Alex (@pillsforthepale), Steve Kouta o DJ Muro. Cox no podría competir con ellos. Los vinilos en que dilapidó su fortuna están “en pésimo estado de conservación”.
Según cuenta, “los he escuchado, los he pinchado, he hecho scratch con ellos, los he arrastrado de sesión en sesión y de mudanza en mudanza, han sido mi banda sonora mientras hacía el amor”. No son fotogénicos y lo más probable es que ya apenas valgan nada. Pero hay toda un vida en sus surcos.
Extraido de: http://elpais.com/elpais/2016/06/13/icon/1465807995_705370.html