Recent Posts: Label / Tag Ex:

Cómo organizar un festival en siete pasos (Por José Morán)




Ahora que estos fiestones se multiplican como esporas, el fundador de Benicàssim nos da unas pequeñas instrucciones para crear el nuestro. Él está a punto de estrenar Paraíso: un festival de electrónica pequeño y cuidado donde disfrutar también de la gastronomía y de una buena tumbona.

1. Aprovecha el momento.

Estamos en la edad de oro de los festivales. El clima de España ayuda, pero el plan está de moda. Creo que son como las fiestas populares contemporáneas. Ahora tenemos programas de todos los gustos, de norte a sur y de este a oeste, grandes o pequeños, cuidados o más gamberros… Algunos son productos muy sólidos, con un fundamento artístico potente detrás y otros muchos son imitaciones promovidas por ayuntamientos o inversores. Estos últimos, quizás con el tiempo no sobrevivan. A la gente le encanta el plan, tanto a los inquietos musicalmente como al público social que disfruta con la música y quiere pasarlo bien con sus amigos.

2. Decide el tipo de festival.

Paraíso va a ser un festival boutique: pequeño, variado y experiencial. Algo más allá del ‘música y cerveza’. Dos días donde poder bailar, disfrutar de comida de calidad en foodtrucks e incluso tumbarte en un sofá cera del escenario y descansar. La nueva generación de festivales busca más la calidad que la cantidad. Montar Benicàssim fue maravilloso pero durísimo. Cuando lo vendimos en 2009 estábamos agotados, cansados de ser pioneros en todos los aspectos: proveedores, asistentes, autoridades, grupos musicales… No existían empresas que tuviesen aseos suficientes, ni gente preparada en los ayuntamientos, teníamos que importar los escenarios desde Francia… El público no sabía tampoco qué debía esperar o si estaba garantizada el agua potable. El FIB ha llegado a tener 177.000 asistentes y yo no quería eso ahora: en Paraíso tenemos un aforo de 15.000.

3. Encuentra un espacio.

Un festival que se celebra en una ciudad es para gente a la que le gusta dormir en su casa o en un hotel, que no son de tienda de campaña ni aseos desbordados. Cuando nos surgió la oportunidad de un espacio verde y boscoso a diez minutos andando de Moncloa, en la Universidad Complutense de Madrid, no lo dudamos.

4. Localiza a tu público.

La gente a la que te diriges decide el cartel de artistas, el precio de la entrada y el concepto de festival. El público de Paraíso no es mayor, como se puede pensar, pero sí es variado, con la diversidad que te da la gente de entre 25 y 50 años. Una cosa que nos importa mucho es favorecer las conexiones entre todos, por lo que hay muchas áreas de descanso y encuentro. Benicàssim era tan grande que te perdías constantemente y hacías nuevos amigos. Ahora, con los móviles, nadie se pierde y la atmósfera de esta fiesta ha cambiado mucho.

5. Elige el cartel.

Es tu carta de presentación. Nosotros no queríamos ni podíamos acceder a los más grandes. Paraíso es un festival de música electrónica con un toque indie en el que apostamos por artistas de calidad elegidos con buen gusto. Cuando empiezas amontar tu programa, sueles incluir en tu cartel a un 60 % de conocidos y un 30 % de gente por descubrir. Nuestros primeras filas pueden ser segundos en carteles de otras citas, pero es lo que buscamos. A nuestro festival vienen Black Cofee, Guy Gerber o Kiasmos como cabezas de cartel. Pero también más desconocidos como Awwz o El Búho.

6. No pretendas forrarte.

Nadie monta un festival para ganar dinero, porque sufriría demasiado. El plan de negocio se te viene abajo en un segundo porque se te cae un grupo y tienes que contratar a otro un 20 % más caro. Es algo difícil de gestionar: en los momentos álgidos del FIB coordinábamos el trabajo de 3.000 personas. Y, para colmo, tienes que adelantar todo el dinero (grupos, proveedores…) y los ingresos no llegan hasta que vendes la primera entrada un mes antes. Es un negocio arriesgado, pero si te sale bien es muy rentable.

7. Cuida a tu gente.

Garantiza que puedan volver. No queremos morir de éxito como en el FIB, donde los de siempre se quedaron sin entradas por la avalancha de ingleses y el ambiente se estropeó.



Fuente: www.esquire.com