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El museo egipcio de turin. La historia de egipto en italia


¿Quién podía pensar que el museo sobre la cultura egipcia estaría en Turín, Italia? sí, el Museo Egipcio, fundado en 1824, es el más antiguo museo egipcio del mundo, y segundo por importancia, sólo por detrás del de El Cairo, en realidad el Museo delle Antichità Egizie, es el motivo por el que miles de personas al año visitan Torino, la capital del Piamonte. Dedicado exclusivamente al arte y a la cultura del Egipto antiguo, su colección ha sido objeto de interés por parte de los más importantes estudiosos del pasado como Jean-François Champollion.

El Museo, se presenta como un conjunto de colecciones fruto de adquisiciones llevadas a cabo a lo largo de cuatro siglos y de los hallazgos en las excavaciones de la Misión Arqueológica Italiana, entre 1900 y 1935, que trajo a Italia una importante parte de ellas, como solía ser habitual en la época.




Debido al enorme interés que despertó el coleccionismo de antigüedades egipcias, en 1824 el rey Carlos III de Cerdeña,  uniendo la colección de un egiptólogo paduano, Vitaliano Donati y los restos antiguos de Casa Saboya, dio vida al Museo, el primero del mundo.
En 1760 Vitalino Donati, profesor de Botánica de la Universidad de Turín, viaja a Egipto por orden de Carlos Manuel III de Cerdeña. Una vez en el país se desplaza por el Nilo más allá de Asuán con el objetivo de recoger especímenes de la flora y fauna además de antigüedades como momias y manuscritos. En este viaje conseguirá tres estatuas: de Sejmet, de Ramsés II y otra la de la reina Tiy, esposa de Amenhotep III. Cuando Donati regresó a Italia trajo más de 300 objetos que fueron las primeras piezas del Museo d’Antichitá, más tarde conocido como el Museo Egipcio de Turín.

Fue el propio Jean-François Champollion, aquel que gracias a la piedra de Rosetta acabó por descifrar la escritura egipcia, el que dijo: “El camino hacia Menfis y Tebas pasa por Turín”. Si él lo decía, no seremos nosotros quienes lo neguemos. No estamos sugiriendo que después de viajar a Turín tengas que comprar un billete de avión a Egipto, pero sí te recomendamos que entres en el museo tanto si es eres un apasionado de la cultura y del arte egipcios como si no.
El Museo Egipcio de Turín, por la importancia de las colecciones presentes en el museo, es considerado donde ha nacido la egiptología.
La mayor adquisición se produjo en 1824 con la compra de la primera colección de antigüedades egipcias al explorador y diplomático italiano Bernardino Drovetti, quien trabajaba en aquella época como cónsul francés en Egipto. Esta fue comprada por el rey Carlos Félix de Saboya, por la suma de 400.000 liras piamontesas, y constaba de más de mil piezas, compuesta por unas cien grandes estatuas, estelas, sarcófagos con momias, papiros, y múltiples objetos funerarios
Ernesto Schiaparelli fue nombrado director del museo, en 1894, incrementando los fondos mediante compras y campañas de excavación en HeliópolisGuizaAsiutHermópolis, el Valle de las Reinas (la tumba de Nefertari), Deir el-Medina y Gebelein.
Jean-François Champollion visitó este museo para estudiar su importante colección de papiros, los cuales le ayudaron a dar los primeros pasos en el desciframiento de la escritura jeroglífica.



Entre los restos más importantes se encuentran la tumba intacta de Kha yMerit y el Templo rupestre de Ellesija, sin embargo, desde el punto de vista histórico, el más importante es tal vez el Canon Real, conocido como Papiro Real de Turín, una de las más importantes fuentes sobre la sucesión de soberanos egipcios en la que se enumera, en escritura hierática, el sucesor, la edad y los años de reinado. Impresionantes son también las estatuas de las diosas Isis y Sekmet así como la de Ramsés II descubiertas por Vitaliano Donati en el templo de la diosa Mut en Karnak.

LA LEYENDA DE LA FUNDACIÓN EGIPCIA DE TURÍN

Cuenta esta leyenda que un príncipe egipcio, Pa Rahotep llamado Eridano en Italia, tuvo que abandonar su país por unas disputas con los sacerdotes en el siglo XV A.C.. Tras recorrer la costa de Grecia y de parte de la península itálica, acabó fondeando sus barcos en la actual Liguria, cuyo nombre haría referencia al de su hijo Ligurio, que se quedó en la zona mientras su padre viajaba al norte. Cuando llegó a las riberas de un río que le recordaban a su Nilo natal, decidió fundar una ciudad. Ese río era el Po –Eridano para los griegos– y esa ciudad era la que hoy es Turín, siete siglos antes de que llegaran los romanos y fundaran Julia Taurinorum. Sería el culto al dios Apis con cabeza de toro, con su simbología taurina, el que acabaría dando nombre a la ciudad… Romántica, infantil, poética… y más, pero Carlo Emanuele II di Savoia Carlos Manuel II de Saboya en español mandó incluir, en el Theatrum Sabaudiae, esta inscripción:
AEGYPTIORUM REX ERIDANUS ERIDANI FLUIORUM REGISIN RIPA URBEM AEGYPTIO TAURO COGNOMINO INAUGURAT SEPTE SECULIS ANTE ROMAM CONDITA
El rey de los egipcios Eridano inaugura en la ribera del Eridano rey de los ríos la ciudad egipcia llamada “del Toro” siete siglos antes de la fundación de Roma.


Todas las piezas del museo han sido compradas, bien es cierto que por cantidades de dinero bastante pequeñas ¿quién se va a poner a regatear con un rey?, o recuperadas por expediciones arqueológicas como las de finales del siglo XIX en Heliópolis, Guiza, Asiut, Hermópolis, el Valle de las Reinas (la tumba de Nefertari), Deir el-Medina y Gebelein.
Una de las piezas más importantes del museo es el llamado “canon real de Turín”: la lista de los faraones de Egipto, también es cierto que “en persona” no es muy llamativo porque está muy deteriorado… pero estarás ante la lista de los faraones de Egipto desde la creación del mundo hasta la dinastía XVI, en el siglo XV a.C., el momento en que habría salido de Egipto el fundador de Turín Pa Rahotep.

Además de las momias cubiertas con sus vendas, también hay una recuperada de una tumba en posición fetal Aunque es posible acercarse, se aprecia mejor desde la galería superior con una vista cenital perfecta.

Ernesto Schiaparelli, director del museo a principios del siglo XX y quien lo llevó a su posición como el segundo más importante del mundo, organizó varias expediciones a Egipto y exploró más de ochenta tumbas de 1903 a 1906. Entre ellas, una intacta, la de los esposos Kha y Merit, trasladada al museo y la capilla de la tumba de Maya, también en el museo.

A finales del año 2016, se llegó a la conclusión de que las dos piernas momificadas que se encuentran en el museo egipcio de Turín podían ser de la reina egipcia Nefertari, gran esposa real de Ramsés II el Grande. Después de más de cien años, se les pudo poner “dueña”.

Durante la década de 1960, el templo de Abu Simbel tuvo que ser reubicado para salvarlo de las aguas, la construcción de la presa de Asuán habría acabado por anegarlo. El gobierno egipcio agradeció con distintas donaciones a los países que ayudaron en la empresa y, si a España se donó el templo de Debod en Madrid, a Italia le “tocó” el templo de Ellesiya, que hoy se encuentra en el museo egipcio de Turín. El templo fue mandado construir por el faraón Tutmosis III en el siglo XV a.C. el mismo en el que habría salido de Egipto el fundador de la ciudad de Turín. 


Estatuas de faraones como las de Tutmosis I, Tutmosis III –de nuevo nuestro supuesto fundador asoma en el museo–, Amenhotep, Haremhab y Ramsés II –el marido de Nefertari también llamarán tu atención…
Es imposible que una visita al museo egipcio de Turín te deje indiferente… quién sabe, puede que aquí comience tu camino a Menfis y Tebas.