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Frida Khalo, vida de experiencias a través del arte



Nació el 6 de julio de 1907 en Coyoacán, al sur de Ciudad de México.

Fue la tercera de las cuatro hijas de Matilde Calderón y del fotógrafo judío-alemán Guillermo Kahlo.

Siendo una joven de 16 años, cuando realizaba estudios en la Escuela Nacional Preparatoria de esta ciudad conoció a Diego Rivera, que estaba pintando su mural La Creación en la escuela. Allí tenía un grupo de amigos que se hacían llamar “Los Cachuchas”, conocidos por su rebeldía política. Su primer amor, Alejandro Gómez Arias formaba parte del grupo.


Antes de convertirse en pintora, fue estudiante de medicina. Resultó fatalmente herida en un accidente de tranvía. En su recuperación, es cuando Frida inicia su pintura. Tres años más tarde presentó a Diego Rivera algunos de sus primeros trabajos y este la animó a continuar pintando. En el 21 de agosto del año 1929 contrajeron matrimonio. Ella tenía 21 años y él 46.
Frida Kahlo, se nos presenta como una figura compleja, interesante, emocionante, personal y, sobre todo, universal. Su obra refleja su vida, sus dolencias, su tormentoso matrimonio con Diego Rivera, sus ideales comunistas y su concepción de la mujer.

 Admirada por muchos no solo por su pintura si no por su fuerte personalidad, su vida nos descubre un mundo de sentimientos y un ejemplo de perseverancia y hoy en día, está considerada como un auténtico icono feminista y la máxima representante del arte mexicano del siglo XX.

La obra de Rivera influenció su trabajo, dio color a zonas amplias y sencillas en forma intencionadamente ingenua. Deseaba como su marido, que su pintura fuera la evidencia de lo mexicano recurriendo con frecuencia a temas del folklore y del arte popular de su país. Después introduce el factor de lo fantástico en introspección libre con yuxtaposición de objetos incongruentes que realzan el impacto de su obra, a la que se relacionó con el movimiento surrealista.

En su juventud, se enfrentó a un catastrófico accidente de autobús que le ocasionó múltiples fracturas y achaques que padecería por el resto de su vida. Fue durante las muchas horas de postración en la cama para recuperarse cuando empezó a pintar. En el techo del dosel de su lecho instalaron un espejo, a petición de Frida, para poder verse reflejada en él; y allí pintó su primer autorretrato.

Las dos constantes en la vida de Frida Kahlo fueron el amor y los problemas de salud, ambas marcaron de manera decisiva el carácter de su obra.

De las 143 pinturas de Frida Kahlo, 55 son autorretratos. Sus cuadros exponen fundamentalmente los aspectos dolorosos de su vida, en gran parte postrada en una cama. Expresa la desintegración de su cuerpo y el terrible sufrimiento que padeció en obras como La columna rota, en la que aparece con un aparato ortopédico de metal y con el cuerpo abierto mostrando una columna rota en lugar de la columna vertebral.

Su dolor ante la incapacidad de la maternidad lo plasma en Hospital Henry Ford, en la que se aprecia a un bebé y varios objetos, como un hueso pélvico y una máquina, esparcidos en una cama de hospital donde yace mientras sufre un aborto. Unos cuantos piquetitos lo pinta en 1935.


La pintora mexicana recorrió en su corta vida un camino lleno de pasiones y también desilusiones, lo que la llevó a ser una mujer controvertida para su tiempo y, para muchos, un ejemplo de fortaleza.

Frida fue bisexual y mantuvo romances tanto con hombres como con mujeres, entre los que se encuentran el escultor estadounidense Isamu Noguchi, la cantante Chavela Vargas, y la cantante y bailarina francesa Josephine Baker

Su matrimonio fue complicado entre otras cosas por las constantes infidelidades de ambas partes. Uno de las peores fue el engaño de Diego con la hermana menor de Frida, Cristina Kahlo. En 1939, se divorció de Diego Rivera, año en que ejecuta su obra Las dos Fridas, otra pintura reseñable es Sin esperanza.

Con una pintura muy personal que se antoja difícil de encuadrar en un estilo concreto, si bien podría moverse según algunos expertos entre el surrealismo y el realismo, aunque también se aprecian elementos expresionistas.

Las obras de Kahlo también contaban con elementos populares del arte mexicano. El amplio conocimiento antropológico y arqueológico que tenía de su país, México, le inspiraba en todos los sentidos, apreciaba su cultura y esto se muestra en cada una de las fotografías que le tomaron a Frida, en las que siempre viste con el traje típico de Tehuana y flores en el pelo.

En definitiva, 111 años después del nacimiento de la universal pintora, los tratados sobre su obra y pensamiento siguen proliferando en las redes y las librerías.

La artista contrajo matrimonio con Rivera el 21 de agosto de 1929. Su relación terminó en un divorcio en 1939 y un segundo matrimonio un año después.

En 1930, Frida se quedó embarazada por primera vez. Sin embargo, debido a la posición anómala del feto y a las secuelas del accidente de 1925, el embarazo de tres meses debió ser interrumpido, según decidió el médico Jesús Marín. Por aquel entonces otros médicos opinaron que probablemente Frida nunca podría tener hijos.
Un año después, el matrimonio se instala en Estados Unidos, entre Nueva York y Detroit.

Como la fama y la reputación de Rivera había crecido en Estados Unidos, le surgieron encargos en el país vecino, trasladando su residencia allí entre 1931 y 1934. Frida lo acompañó y allí sufrió un segundo aborto.

Kahlo se mueve en los círculos artísticos de la época que adoraban al matrimonio mexicano, pero se vuelve crítica con la forma de vida estadounidense. Para la artista fue una época de claroscuros, y por momentos detestó llevar la vida de un ama de casa americana.

Desde su vuelta a México, en 1933, Frida y Diego acogieron en la Casa Azul al revolucionario de Ucrania León Trotsky exiliado en Coyoacán junto a su esposa. 

En el año 1939, Frida y Diego se divorcian, y la artista entró en un estado anímico depresivo. Acudía a fiestas para olvidar y ahogar sus penas en alcohol. 

Aunque después del divorcio, Frida y Diego continuaron compartiendo gran parte de la vida social, artística y política que los unía.

Frida decidió viajar de nuevo a Estados Unidos, a San Francisco –donde Diego se encontraba trabajando– y solo dos meses más tarde, la pareja decidió volver a casarse.

Después de su segundo matrimonio con Diego Rivera en diciembre de 1940, la vida de Frida se asentó en una rutina algo más calmada que su vida anterior.

Aunque estaban casados, llevaban vidas separadas. Fueron las cosas ordinarias de la vida: animales, niños, flores y el campo las que más interesaban a Frida.

El matrimonio Kahlo-Rivera fue miembro del Partido Comunista Mexicano. La casa que la pintora habitó durante su vida conyugal con el célebre pintor, En el centro de Coyoacán, la llamada Casa Azul, fue donada por Rivera a la nación y transformada en el Museo que lleva el nombre de Frida Kahlo.

La vivienda había sido construida por el padre de Frida, Guillermo Kahlo en 1904. Pero, fueron Diego y Frida quienes, más tarde, le dieron un estilo muy particular y, al mismo tiempo, le imprimieron con colores y decoración popular su admiración por los pueblos de México.

Este lugar también fue donde se dieron cita grandes personalidades que convivieron con Diego y Frida, como León Trotsky, Henry Moore, Remedios Varo y André Bretón.


En 1953, se organizó la única exposición individual en su país durante la vida de la artista. Sin embargo, la salud de Frida estaba muy deteriorada y los médicos le prohibieron ir. Frida se negó a ello y fue en una ambulancia, y asistió a su exposición en una cama de hospital. Los fotógrafos y los periodistas se quedaron impresionados. La cama fue colocada en el centro de la galería y Frida contó chistes, cantó y bebió la tarde entera. Fue un rotundo éxito.

Ese mismo año le tuvieron que amputar la pierna por debajo de la rodilla debido a una infección de gangrena. 

La artista mexicana de mirada profunda ya no podía caminar. Desde una silla de ruedas continúa pintando.

Cuando le preguntaron qué quería hacer con su cuerpo al morir, Frida respondió: "¡Quémenlo! No quiero que me entierren. He pasado demasiado tiempo tumbada... ¡Solo quémenlo!"

La mujer de las flores en la cabeza, los bordados coloridos, la ceja prominente y un cuerpo agotado por el dolor murió en la noche del 13 de julio de 1954 falleció en Coyoacán a los 47 años a causa de una trombosis pulmonar. Sus últimas palabras fueron: Espero alegre la salida y espero no volver jamás.


Había encontrado en el arte la mejor salida a una mente acelerada, un cuerpo roto de dolor y un corazón que todo lo sentía demasiado. 

El día de su entierro, el féretro fue cubierto con la bandera del Partido Comunista.